Desentrañando el Ciclo Menstrual: Más Allá de la Biología, Hacia la Autonomía

Es un hecho innegable que las hormonas sexuales desempeñan un papel crucial en nuestras vidas. En el caso de las mujeres, desde la menarquia hasta la menopausia, experimentamos fluctuaciones dramáticas en los niveles de progesterona y estradiol, entre otras hormonas. Lo fascinante y para muchas desconocido es que estas hormonas no se limitan a los órganos sexuales; viajan por la sangre, afectando cualquier lugar donde haya un receptor para ellas, incluyendo nuestro organismo en su totalidad (Del Río et al., 2018).

A pesar de esto, para una gran cantidad de mujeres, nuestros ciclos menstruales y sus efectos siguen siendo un misterio del que nadie nos habló. si bien, este panorama ha tenido algunas transformaciones, en la actualidad, la ciencia y la medicina están haciendo frente a una deuda histórica con las mujeres en lo que respecta al estudio del ciclo menstrual. Durante siglos, hemos sido invisibilizadas e ignoradas, en diversos ámbitos de la vida social, especialmente en lo que respecta a los ámbitos de salud y medicina, existiendo una mirada androcéntrica frente al estudio de los cuerpos y su funcionamiento. Sin embargo, a finales de los años noventa, comenzamos a formar parte de los estudios científicos. En este contexto, el ciclo menstrual ha sido reconocido como un indicador crucial de la salud por la Asociación de Colegios Americanos de Obstetricia y Ginecología (ACOG) desde 2015, considerándolo un signo vital («Menstruation in girls and Adolescents: Using the menstrual cycle as a vital sign», s. f.-b).

Dentro de las cosas más interesantes que se están estudiando en la actualidad, encontramos investigaciones que indagan en cómo las hormonas sexuales actúan a través de los receptores esteroides en el Sistema Nervioso Central (SNC), afectando neurotransmisores como el GABA, la dopamina, el glutamato y la serotonina. Incluso, estudios recientes, como los de Rizor et al. (2023), revelan cambios arquitectónicos en la estructura del encéfalo en respuesta a las fluctuaciones hormonales asociadas al ciclo menstrual. Este cambio de paradigma nos lleva a reconocer que el ciclo menstrual va más allá de ser un proceso reproductivo que la medicina simplemente busca controlar y se convierte en un indicador esencial de nuestro bienestar, merecedor de ser comprendido y leído en nuestros propios cuerpos.

Esta comprensión no solo empodera a las mujeres en su conocimiento sobre la salud, sino que también puede transformar la percepción que las niñas y adolescentes tienen de sus propios cuerpos y ciclos menstruales. Imagina si las jóvenes comprendieran que su ciclo menstrual es un signo vital; podrían vivir de manera más plena y en sintonía con su fertilidad y ciclicidad, aprovechando las fluctuaciones hormonales en lugar de exigirse funcionar de la misma manera todos los días.

La pregunta clave ahora es: ¿cómo llevamos toda esta teoría y avances en neurociencia y estudios sobre los ciclos menstruales más allá de lo reproductivo, a la vida cotidiana de las niñas y adolescentes de manera práctica y comprensible?

La respuesta es sencilla: nuestro cuerpo nos habla a través de biomarcadores de fertilidad, permitiéndonos observar en qué momento de nuestro ciclo nos encontramos. A través de herramientas de registro y observación simples, las niñas pueden conectarse con sus ciclos y vivirlos en lugar de simplemente teorizar sobre ellos.

Registrar la temperatura en descanso, los patrones de flujo cervical, las sensaciones vulvares, los sangrados y sus características, permitirá a las adolescentes ubicarse en su ciclo y, por ende, saber qué hormonas están influyendo en su organismo. Por ejemplo: Si yo sé que me encuentro cerca de la ovulación y entiendo lo que los niveles elevados de estrógenos provocan en mi cerebro, puedo aprovechar para socializar más, estar productiva, aprovechar de salir, de ejercitarme intensamente y un largo etc. En cambio, si por mi registro sé que me encuentro en la mitad de mi fase lútea, puedo programar actividades más tranquilas, más relajantes o introspectivas. Y fuera de la teoría de lo que deberíamos estar transitando, observarnos y registrarnos nos permite conocernos más allá de los estándares de la norma, sino que comenzar a identificar nuestros propios patrones personales y, por ende, volverse expertas en nosotras mismas.

Ahora, ¿cómo funcionan dichos biomarcadores? Pues la temperatura basal nos indica si la ovulación ya ha ocurrido; la progesterona eleva la temperatura en descanso. Observar este patrón de temperatura bifásico en sus registros permite a la mujer identificar la ovulación y posicionarse en la segunda mitad de su ciclo, la fase lútea. La temperatura se mantendrá alta durante aproximadamente dos semanas, tiempo que dura la fase lútea, y luego descenderá, marcando la menstruación y el inicio de un nuevo ciclo (Fuller & Huneger, 2020).

Por otro lado, registrar el flujo cervical y las sensaciones vulvares permitirá a la adolescente visualizar cómo el estrógeno y la progesterona fluctúan en su organismo. Estos biomarcadores revelan patrones en desarrollo que indican la proximidad de la ovulación y cambios asociados con la misma (Brown, 2000). Al contrastar estas sensaciones con la temperatura en descanso, se pueden observar las fluctuaciones hormonales del ciclo, las mismas que generan cambios en la energía, conducta, sistema inmune, concentración, sociabilidad, emociones, etc.

Si a estos registros la adolescente suma cualquier otro detalle relevante para ella, estará conociendo su propia ciclicidad, sumando al autoconocimiento y, por ende, a la autonomía de su salud. La invitación es trascender la teoría y llevar a la práctica la enseñanza sobre los cambios que ocurren en el organismo durante el ciclo menstrual. Este proceso no se limita a la producción de un óvulo; más bien, implica cambios significativos en todo nuestro cuerpo. Al hacerlo, no solo estamos educando en biología, sino que también estamos contribuyendo a una comprensión más completa y empoderadora de la salud femenina en la próxima generación. ¡Hagamos que la enseñanza del ciclo menstrual sea un viaje de descubrimiento para todas las adolescentes!

Escrito por: Javiera Riveros, Nayen Pavez y Camila Grimau

Referencias:

Bourdieu, P.., y Passeron, J.-C. (1970). La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza . Les Éditions de Minuit.

[1] ministerio de educación de Chile. (2016, julio). Ciencias naturales: Programa de estudio séptimo básico [PDF].

(2) Rohatsch, M. (2015). Menstruación. Entre la ocultación y la celebración. Memorias XI Jornadas de Sociología de la UBA. Coordenadas contemporáneas de la sociología. Tiempos, cuerpos y saberes. Disponible en: http:// jornadasdesociologia2015.sociales.uba.ar/wp-content/ uploads/ponencias/397_537.pdf

Rizor, E., Babenko, V., Dundon, N. M., Beverly-Aylwin, R., Stump, A., Hayes, M. G., Herschenfeld-Catalan, L., Jacobs, E. G., & Grafton, S. T. (2023). Menstrual cycle-driven hormone concentrations co-fluctuate with white and grey matter architecture changes across the whole brain. bioRxiv (Cold Spring Harbor Laboratory). https://doi.org/10.1101/2023.10.09.561616

Menstruation in girls and Adolescents: Using the menstrual cycle as a vital sign. (s. f.-b). ACOG. https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/committee-opinion/articles/2015/12/menstruation-in-girls-and-adolescents-using-the-menstrual-cycle-as-a-vital-sign

Cardozo, S. (2015). Sangre menstrual: una perspectiva sociológica. Memorias XI Jornadas de Sociología de la UBA. Disponible en: http://jornadasdesociologia2015.sociales. uba.ar/altaponencia/?acciones2=ver&id_mesa=29&id_ ponencia=848

Martı́nez-Mota, L. (2020). Sexual hormones and mental health. Salud Mental, 43(1), 1-2. https://doi.org/10.17711/sm.0185-3325.2020.001

Del Río, J. P., Alliende, M. I., Molina, N., Serrano, F., Molina, S., & Vigil, P. (2018). Steroid hormones and their action in women’s brains: The importance of hormonal balance. Frontiers in Public Health, 6. https://doi.org/10.3389/fpubh.2018.00141

Fuller, R., & Huneger, R. J. (2020). Una Guía para la Pareja sobre La Fertilidad (edición 35 aniversario) [Kindle].

Brown, J. B. (2000). Studies on Human Reproduction: Ovarian Activity and Fertility and the Billings Ovulation Method.

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